El tema es que las patadas en el estómago de alguien que cuesta 100 mil millones de euros como que duelen más y hay que actuar en consecuencia. Nominado al Oscar, por si acaso.
Después de pegarle una patada al conductor de la camilla motorizada, Mascherano pide perdon y se excusa diciendo que el conductor iba demasiado rápido y que se iba a caer… Demasiado tarde, señorito. A la clase de #Valors pero ya.