Ese incómodo momento en el que estás en el banquillo y tus compañeros te dicen que no eres ni titular ni suplente, sino descartado y que ya te puedes vestir e irte pa las gradas. Fail!
Madre mía, qué vergüenza debió de pasar el chaval al fallar de este modo una falta… no solo no la llega a chutar, sino es que además le da con la mano! No es su día de suerte…